El sonido del silencio

Las palabras provocan palabras. Siempre fuí púdica y cuidadosa con las palabras, sabedora de que ellas pueden enaltecer o hundir. Por eso el silencio fue una forma de vida para mí,  una forma de vida interior.

Pero a veces tanto silencio abruma y las palabras se agolpan en tu interior, se aglutinan y se rebelan, pugnando por salir. Es cuando surge el sonido del silencio.

Es el alma que grita porque quiere ser escuchada.

Hoy es un día gris, sin sol, y tal vez por eso nos volcamos  hacia nuestro interior y tímidamente comenzamos a deshojar y quitar una a una las capas con la que nos revestimos para protegernos.

Tal vez hoy día no sea el momento de grandes revelaciones, pero es un paso importante para abrir las compuertas del alma.

Ahora, voy a apagar la luz para pensar en ti, y contarte que he dejado entreabierta la puerta que conduce a mis emociones.

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